miércoles, 12 de septiembre de 2012

La torre de PISA-ITALIA


 
 
La Torre de Pisa o Torre inclinada de Pisa (en italiano: Torre pendente di Pisa) es el campanario de la Catedral de Pisa. Fue construida para que permaneciera en posición vertical pero comenzó a inclinarse tan pronto como se inició su construcción en agosto de 1173.


La altura de la torre es de 55,7 a 55,8 metros desde la base, su peso se estima en 14.700 toneladas y la inclinación de unos 4° extendiéndose 3,9 m de la vertical. La torre tiene 8 niveles: una base de arcos ciegos con 15 columnas, 6 niveles con una columnata externa y remata en un campanario. La escalera interna en espiral tiene 294 escalones. La torre está ubicada en Pisa, que es un municipio de la región italiana de la Toscana y es la capital de la homónima provincia.
Las campanas son siete, correspondiendo cada una a una nota de la escala musical; la mayor de ellas fue instalada en 1655, L’Assunta (La Asunta),  la cual pesa 3,5 toneladas.

El 27 de febrero de 1964, el gobierno de Italia pidió ayuda para prevenir la caída de la torre. Un conjunto de ingenieros, matemáticos e historiadores se asignó al proyecto y debatieron sobre los métodos de estabilización en las Islas Azores. Tras dos décadas de trabajo, la torre fue cerrada al público en enero de 1990.
Después de una década de esfuerzos de reconstrucción y estabilización, la torre fue reabierta al público el 15 de diciembre de 2001. Muchos métodos se propusieron para estabilizar la torre, incluyendo añadir 800 toneladas métricas de plomo de contrapeso. La solución final para corregir la inclinación fue eliminar 38 m³ de tierra de la zona inferior a la base y los ingenieros de la Torre anunciaron que se había estabilizado de tal fohistoriaLarma que había dejado de moverse por primera vez en su torre ha sido declarada estable para al menos otros 200 años. Las labores de consolidación han permitido que la inclinación sea la que tenía en 1700: 3,99 métros.



sábado, 1 de septiembre de 2012

Salobreña, doncella del Mediterráneo

Salobreña


Salobreña es un municipio español de la provincia de Granada, en Andalucía, situado en la parte centro-oeste de la costa granadina. Limita con los municipios de Los Guájares, Vélez de Benaudalla, Motril, Almuñécar, Ítrabo y Molvízar. Este municipio, a orillas del mar Mediterráneo, lo componen tres núcleos de población: Lobres, Caleta-La Guardia y Salobreña. El núcleo principal de población está enclavado en una roca coronada por un castillo árabe. En su término municipal desemboca el río Guadalfeo.

La historia de Salobreña se documenta desde la época neolítica, con numerosos hallazgos arqueológicos.
 
En esta época, no existía la actual vega, sino una bahía en la que el cerro donde actualmente se asienta Salobreña era una isla. Los aportes realizados por el río Guadalfeo, hicieron desaparecer poco a poco la bahía, y que esta se convirtiera en una fértil vega durante las épocas del Cobre y Bronce. La isla de Salobreña se unió a tierra firme, pero todavía el Peñón salobreñero era un islote. Estos procesos erosivos siguieron su curso en épocas sucesivas, pero es en la Edad Moderna y con la deforestación de los montes circundantes, la que hacen la actual vega de Salobreña y Motril. La creciente necesidad de combustible para alimentar los diferentes ingenios azucareros de la zona son la causa de esta deforestación.
 
En el tercer milenio adC aparecen los primeros asentamientos estables en los diferentes promontorios de la zona, dedicándose principalmente a la agricultura y a la ganadería. Estos asentamientos tienen continuidad en épocas sucesivas.

Los fenicios llegan a esta zona en el siglo XIII a. C. fundando la antigua "Selambina". Esta cae en el siglo VI a. C. en manos de los cartagineses, pasando a depender de "Gadir" (actual Cádiz).
Salobreña (Granada)
La posición estratégica de Salobreña, hace que la conquista por los romanos sea bastante temprana, (siglo II a. C.). Son numerosos los restos de esta época encontrados en diferentes lugares de la zona. Durante toda la ocupación romana, existen muchos asentamientos en la zona, dedicándose al cultivo de la vid y el olivo, a la pesca y al salazón. En esta época, Salobreña es conocido como "Segalvina", y como tal consta en las actas del Concilio de Ilíberis.

En el año 711, sucede la invasión musulmana de la península Ibérica. Salobreña pasa a ser una alquería, con una notable importancia dentro del territorio costero de Elvira. El nombre que recibe en lengua árabe es el de Shalubānya, pronunciado también Shalubīnya (del que procede el nombre actual) debido a la imala, un rasgo peculiar de pronunciación presente en el árabe andalusí. En esta época el cultivo principal de la vega era la caña de azúcar y las legumbres.
El fin de la época musulmana tuvo lugar en el año 1489, con Francisco Ramírez de Madrid, aunque todavía en 1490 tuvo lugar una sublevación a favor de Boabdil, lo cual causó que Salobreña quedase ocupada por castellanos, y que a los musulmanes los relegaran a las alquerías circundantes. La sublevación de los moriscos se extendió también a Salobreña. Esta sublevación dio lugar a la intervención del Marqués de Mondéjar en 1569 para su extinción.
Flowers walk
La situación estratégica de Salobreña es importantísima, por lo que el castillo es conservado como fortaleza militar. El castillo albergó un palacio en la época Nazarí, y además fue prisión de más de un monarca: Yusuf III, Muhammed VIII "el Pequeño", Muhammed IX "el Zurdo", Abu Nasr Sad y Muley Hacén.

Francisco Ramírez de Madrid fue nombrado alcaide del castillo por los Reyes Católicos en recompensa por la conquista del lugar. El castillo conservó su importancia militar hasta el siglo XVIII, por lo que se llevaron a cabo importantes obras de reforma.

El cultivo de la caña de azúcar continuó, y es en los siglos XVII y XVIII cuando experimenta un paulatino descenso a favor del algodón.
 
Durante la Guerra de la Independencia, Salobreña se alía con las partidas de la costa contra las tropas francesas.

Casi terminada la Guerra de la Independencia, en mayo de 1814, el entonces Alcalde Mayor de la Villa, Salvador Martín Arnedo o Martín de Molina, procedió a la quema pública en la plaza del cabildo del ejemplar de la Constitución de 1812 de acuerdo a los designios de Fernando VII.
Es en el siglo XIX cuando resurge el cultivo de la caña de azúcar, y se emplean técnicas importadas desde Cuba para la industria azucarera. Estas técnicas se basan en el empleo del vapor como fuerza motriz y para la obtención de un producto más refinado. En el siglo XX, y con el resurgimiento de la industria azucarera, es cuando se amplía el perímetro de la villa, y se derriban las antiguas murallas. A partir de los años sesenta, comienza la repercusión turística en la zona, y Salobreña se expande con la construcción de zonas residenciales y de veraneo. Culmina la expansión urbanística con la programación de la construcción de hoteles en la Playa de la Cagadilla, donde se ubicaba la Torre de Cabo Guilla o Cabo Guillana, del cuyo nombre presumiblemente procede su actual denominación.



miércoles, 22 de agosto de 2012

EL FESTIVAL DE LOS PATIOS DE CÓRDOBA


Tradicionalmente, en España, mayo es “el mes de las flores”.
Todos los años, cuando llega la primavera, Córdoba se transforma.


El Festival de los Patios de Córdoba, sucede durante la segunda semana de mayo. Posiblemente la más elegante de todas las fiestas populares españolas. Consiste básicamente en un concurso para ver quién tiene los patios más bellos. Durante 10 días, la intimidad de los privados patios cordobeses, se abre para mostrar a los visitantes el esplendor de sus patios en flor. Paredes tapizadas de claveles y gitanillas, ventanas, rejas y balcones pintados con los mil matices de sus buganvillas, calas y hortensias.








El centenar de patios se encuentra repartido por más de 600 calles, callejas y callejones, que dibujan el casco histórico más grande de Europa, y que hoy es Patrimonio de la Humanidad.






Una cita para la próxima primavera… contemplar los patios en directo.

Patios andaluces-Cordoba

La ciudad española de Cordoba es famosa por sus patios y desde los años treinta los celebra con un concurso y visita turística que hacen que esta fama crezca en el exterior.
En el interior no cabe pensar en una casa que no tenga un patio; lo demás son pisos o chalets.
 
La colección de patios es tan amplia que aún no se ha abordado una catalogación, y comprende desde el patio de la Mezquita-Catedral hasta patios minúsculos.
Los límites los marcan las designaciones de corral, patinete o patio de luces, huerto, parque o jardín.
 
Tratando de establecer una tipología, existen patios de planta más o menos cuadrada con arquerías en dos plantas y en los cuatro lados; con arquerías en tres, dos y uno de sus lados.
Combinemos esta variedad con plantas altas con galerías de arquería, murales con balcones, adinteladas con madera y barandillas, de balaustres o petos tabicados, con galerías altas de cierres de madera o sin galerías altas.
 
En las galerías bajas los hay sin arquería, con galerías con puertas y ventanas, con pilares en lugar de columnas, con pies derechos de hierro, fundición, madera o sin soportes, estando empotradas en los muros limítrofes las vigas que cargan las galerías.
Hay patios que no tienen galerías y son simplemente limitados por muros en dos o una planta. Los hay alargados, irregulares, encadenados y con cada cara de una clase.
 
Por otro lado sus suelos son terrizos, empedrados, enlosados de hidráulica, de ladrillo o de mármol. Los hay con arriates y sin ellos, con fuente o pozo, o rara vez sin ninguna de las dos cosas; con árboles o con macetas, y algunos sin plantas, que son rarísimos y que no debían ser considerados.
Hay patios desde el siglo X al XX. La mayoría son particulares o privados; otros colectivos, corrales o casas de vecinos; otros son patios de edificios públicos, palaciegos o conventuales, compases, patios de recibo y hasta plazoletas que parecen patios; hay recintos que siguen siendo patios aunque se llamen cines de verano.
 
Si tuviésemos que aventurar lo que define el patio cordobés frente a otros patios andaluces, marroquíes, castellanos, canarios, italianos, yugoslavos, hispanoamericanos, portugueses, egipcios, hindúes, chinos o japoneses, sería muy difícil, porque las diferencias con los primeros son pequeñas, y con los siguientes las marcaría el estilo arquitectónico si lo hubiera, la flora tal vez, pero nos podrían confundir algunos ejemplos.




lunes, 13 de agosto de 2012

Parque nacional de Plitvice-CROACIA






La espectacular belleza de los lagos, cascadas y manantiales de que se encuentran en el Parque nacional de Plitvice, corroboran los dichos sobre la geografía de Croacia.
La región fue declarada Parque Nacional en 1949, y catalogada en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1979. La belleza del Parque Nacional se encuentra en sus dieciséis lagos, interconectados por cascadas y rodeado de bosques profundos que están poblados por ciervos, osos, lobos y jabalíes entre otros animales salvajes.
Los 300 kilómetros cuadrados que conforman el Parque Nacional Plitvice se recorren a pie a través de senderos y puentes de madera.
Los lagos son famosos por sus colores distintivos. Estos colores cambian constantemente dependiendo de la cantidad de minerales que posean, de los organismos en el agua y del ángulo de la luz solar.
Los lagos de Plitvice fueron una atracción turística importante en el siglo 19. El primer hotel se construyó en 1896, y ya en 1893 se conformo el primer comité de conservación de lugar.
En 1949 el gobierno comunista de Yugoslavia nacionalizó los lagos y los convirtió en un Parque Nacional.
El parque se convirtió rápidamente en una de las atracciones turísticas más populares de la desaparecida Yugoslavia. Sin embargo, en marzo de 1991, se produjeron enfrentamientos armados (que llevaron a la independencia de Croacia) dentro de sus límites deteriorando notablemente algunas instalaciones.
En la actualidad el sector turístico se ha recuperado y ha remodelado la mayoría de sus hoteles y puentes. Es un lugar ideal para los amantes de la naturaleza.

lunes, 23 de julio de 2012

Valldemossa (Mallorca)

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El principal reclamo histórico de la población de Valldemossa, situada a unos veinte kilómetros de Palma de Mallorca, es su cartuja, que debe su renombre internacional a dos de sus ilustres huéspedes: Frédéric Chopin y George Sand. 
La villa es un lugar de mucho encanto, con casas de piedra viva, rincones coquetos, montañas al fondo y una serenidad contagiosa. No fueron los únicos que pasaron una temporada en ella, pues también lo hicieron otros célebres personajes como Rubén Darío, Jorge Luis Borges o Santiago Rusiñol, pero sí fueron los que dejaron en ella una huella imborrable y, de algún modo, la descubrieron al mundo. 

 
El pianista, que llegó a la isla por recomendación médica buscando un clima beneficioso para su salud, y la escritora quedaron cautivados por la belleza de los paisajes de la zona. Ambos produjeron parte de su obra en la ínsula. La visita a la Real Cartuja de Valldemossa incluye la mayor parte del conjunto monumental, cuyos orígenes se remontan al siglo XIV. Pueden verse la iglesia, la botica, la celda prioral y las celdas 2 y 4, justamente las que ocuparon Chopin y Sand, donde se exponen algunos de sus objetos, como el piano del músico, su máscara mortuoria y varios retratos. Lo mejor del monasterio son los paisajes de la sierra de Tramuntana y los frescos de la iglesia, que son de Bayeu, el cuñado de Goya. 
En el pueblo, antiguo, de calles empinadas, se han establecido algunos pintores. Forman parte de la visita, además, el claustro y el museo municipal con obras de autores contemporáneos como Miró, Picasso o Tàpies. 
         
La visita se puede completar con con un paseo por el palacio del rey Sanç, en cuya torre residió Jovellanos durante su estancia en la isla. Además del campanario de La Cartuja, otra torre domina los tejados de esta localidad mallorquina: la de la iglesia parroquial de San Bartolomé (siglo XIII). Aquí también se puede conocer la casa natal de Santa Catalina Thomas, aunque su cuerpo incorrupto permanece en el convento de las Canonesas Agustinas de Santa Magdalena de Palma.
    
 Si las fuerzas lo permiten, resulta recomendable acercarse también a Miramar, pueblecito pesquero a cinco kilómetros, que fue la residencia intermitente del archiduque Luis Salvador de Austria, hijo de los grandes duques de Toscana, y, mucho antes, de Ramón Llull. Y si el viajero opta por seguir la carretera hacia Deià, cerca de Can Costa, una antigua possessió convertida en restaurante, se encuentra la ermita de la Trinitat, uno de esos rincones por los que no parece haber pasado el tiempo.
 
 El oratorio es del siglo XVIII. Todo un paraje idílico que enamoró a dos artistas de la talla de Chopin y Sand.